Sant Aniol – La garrotxa, Girona

Fin de semana, colegas, furgo, montaña, caminata, pozas, agua impecable, rutas, cañones, manantial, verano, paz, solitud, verde, agua, rocas, agua, barbacoa, fotos: Sant Aniol.

Estuvimos dos días y caminamos como bestias. Una ruta impresionante bordeando pozas de agua impecable, cada cual más chula. En todas y cada una nos queríamos meter, sin gente, sin ruido.

El camping en el que nos quedamos era una gozada. Cenar allí era un placer y despertarse por la mañana en ese entorno, un lujo. El bar servía unos bocatas buenísimos de pan auténtico y nunca antes de salir habría imaginado lo verde que sería el paisaje y lo limpias que estarían las pozas y el manantial. Impresionante.

Supongo que alrededor de este sito debe haber mil sitios donde quedarse. Nosotros estuvimos en el camping y fue perfecto, todo, desde que llegamos hasta que nos fuimos. Un plan con garantía, siempre que no llueva y que te guste la naturaleza y caminar. Al irnos pasamos por Besalú, que está al lado, un placer como siempre volver a ese pueblo tan bonito aunque no recuerde que hacía allí la primera vez que estuve.

Sant AniolCamping Sadernes

La zona una gozada. El camping, de montaña, mucho más barato que la media.

Presupuesto total de la escapada: 50€ por persona (comida incluida!)

5 días en Ámsterdam: pequeña guía

A diferencia de lo que todos tenemos en la cabeza, Ámsterdam es mucho más que coffee shops, bicicletas, casitas de postal o mujeres luciendo palmito detrás de un cristal.  Es una ciudad tranquila, con mucha libertad, en la que el entorno y el agua actúan como un bálsamo.Vengas de donde vengas, llegar en tren es una buena opción, la estación, neorenacentista, cae en medio de la ciudad. Lo primero que hay que conseguir es una bici, te sentirás como un local -si tu bici no es naranja- y llegarás a todos partes en dos minutos. Lo más famoso de Ámsterdam gira todo en torno a la plaza DAM: El barrio rojo, Centrumla casa de Ana Frank -si no vas a primerísima hora te tocará esperar- , los ‘coffee shop’ y las tiendas de psicotrópicos varios; pero, lo mejor, los canales, aquí y allá. Por esta zona está la licorería Wynand Fockink, con nombres franceses exóticos y riquísimos, pero de un euro nada, es carillo, diría. Y para cenar, el Crea Café, un sitio universitario donde dicen que se come bien y a buen precio, yo no llegué a tiempo, pero el lugar es genial, pegado al canal, ojo con los horarios.

El barrio que más me gustó, el Jordaan, donde vivía. Un barrio ‘bobo’ (bohemio-burgués), donde quiera que los haya. Callecitas geniales, para recorrer una a una, las tiendas más chulas, los mejores espacios donde organizar un pic-nic alrededor del canal, increíble. En esta zona os recomiendo dos coffee-shop locales, donde alucinaréis: Paradox y Sanememtereng, un lugar muy especial rollo anticuario con una hippie bohemia que lo lleva, más o menos, esa es la dirección, preguntad porque vale la pena. Por aquí también hay un mercado muy curioso, de Pijp, para ir a comprar queso o fruta  y quedarte por ahí a comer.

Sí o sí, dedicad un día a visitar las islas KNSM, un ejemplo de cómo una buena arquitectura puede convertir un barrio marginal en una obra de arte, edificios actuales en perfecta armonía con el entorno, probablemente lo que más me gustó de la ciudad. De esta zona destacan, por oden: los puentes de Borneo/Sporenburg, una construcción chulísima, The whale y otro que se llama Hoop, Liefde en Fortuin (Esperanza, amor y fortuna), pero también las pequeñas callecitas con puentes, está todo señalizado, esdificio a edificio, y todo vale la pena. En la otra punta está el Silodam, no dejéis de ir a verlo.  De camino, a esta zona podéis parar en la terraza del museo NEMO, que simula un barco en cuya cubierta estaría la terraza, y al volver,  tomaros algo en la terraza de la biblioteca, OBA (Openbare Bibliotheek), increíble, por dentro y por fuera, id, id, id!.

El museo Van Gogh no está mal, pero más por los alrededores que por el museo. Ahí encontrarás la escultura ‘I love Ámsterdam’ y justo al lado, un parque muy grande, Westerpark; si te animas, te puedes pillar una mini barbacoa de aluminio en el super, que ya trae todo, puedes cocinar y comer algo al lado del lago, es algo que todo el mundo hace.

Para comer y beber, si te mueves por el Jordaan, recomendaría: una sandwich gigante en la terracita, al lado del canal, de la Brasserie Blazer pero sobre todo, ir a una buena vinacoteca -el vino en Ámsterdam es un desastre-, comprar un buen vino, algo de comer en el super y hacer un aperitivo en los canales, esos, los planes más simples, siempre son los mejores.

Importante: las bicis en Ámsterdam frenan con los pedales, es un momento hasta que te acostumbras, qué no cunda el pánico!. En los coffee shop no venden alcohol y no se puede fumar tabaco, en teoría… Y, la comida es un desastre, pero son buenos haciendo bocatas y con los cakes.

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