Sunset Park (Paul Auster)

Esta vez me ha costado entrar. El trayecto de metro de mi casa al trabajo no es suficientemente largo para novelas, sí lo es para cómics. Leer un par de páginas cada vez no funciona igual que cuando estás de vacaciones es un sitio donde cada imagen podría ser una postal.

La estructura de los capítulos, en personajes, te permite saber a dónde vas, ahora Alice, ahora Miller. El problema es ese, que no todos tienen la misma fuerza y de quien quieres saber más es de Miller, o tal vea de sus padres y los colegas, pero no de Ellen, que resulta en sí misma un poco insulsa. El rollito super yanki, siempre presente con este tío, nos queda tan lejos!, y en cambio, la forma en la que habla de las cosas somos nosotros, aquí y ahora.

Y ahí es donde entra el talento de Auster, capaz de hacer que te identifiques con cada uno, igual que hace Woody Allen, y que todos te caigan bien y que te sientas incluso como un ocupa más en Sunset Park. Y al igual que Allen, una vez más, y cada uno en su disciplina, los ocupas no podían ser los típicos punks guarros, no qué va!, tenían que ser una suerte de bobos americanos sin un duro.

En la página 226 llega la sorpresa, y pam!, ahí está este tío que escribe para esta generación. Cuando lo leo pienso que es exactamente esto, que así son las cosas en nuestro tiempo y que Auster es el autor de nuestra generación, igual que Tarantino lo es en cine.

Sant Jordi 2011

Increíble pero cierto. Amanecía en los Alpes y a las 8.30 de la mañana salíamos hacia las montañas para recoger ‘muguet‘, una flor muy preciada en la Alta Saboya a la que se le dedica el día 1 de mayo.

Todavía con el rocío sobre las hojas el padre de Julien inauguró este Sant Jordi mañanero, sin saber siquiera qué es Sant Jordi, y me dió esta flor, en medio del bosque. Se conoce más como lirio de los Valles, o lirio salvaje y el olor es  increíble, sobre todo en las condiciones en las que yo lo conocí.

Ahora bien, siendo Sant Jordi, no podía faltar mi rosa, ni tampoco una rosa para la madre de Julien; y como no, pasamos por una librería a ver que caía, esta vez Julien eligió él mismo su libro, De@d, de Hervé Brasebin, una historia policíaca en la red.

La rosa de Sant Jordi

Yo recibí mis libros un par de semanas antes, el día que me robaron el iPhone en el Raval, qué bajón!. Al principio se que me calló el alma a los pies, al final ya me reía, sobre todo cuando fui a poner la denuncia y la policía me dijo, hombre!, tú eres la de la moto… Sí, soy yo, la de la moto, la del iPhone, y la que está deseando escribir un post muy chulo que se titule: bye bye Raval, qué te den!.  Hace 7 años que vivo por la zona y hasta hace tres días era todavía muy fan de mi barrio, después me hice mayor.

También tengo que decir, que casi debería darle las gracias al ***** que se lo llevó, un día más tarde me sentía liberada del maldito cacharro. Lo único que echo de menos es la cámara y sobre todo Instagram, Hipstamatic y un par de aplicaciones más a las que le sacaba mucho partido!.  Así que ya lo sabéis, no vayáis por ahí whatsappeando si no queréis que se os quede la cara de gilipollas que se me quedó a mi cuando me lo quitaron de las manos.

Aquel día Julien, que acababa de volver de Francia esa misma tarde, dejó sobre la cama un par de cómics que me devolvieron el ánimo delante de lo que no era ni mucho menos una catástrofe: Heritages y el segundo tomo de Le combat ordinaire, de Manu Larcenet; uno de mis cómics favoritos. El primero bastante flojo, con el 2º, a Julien se le fue la olla ya que me había leído ya los cinco que hay. En cualquier caso, siempre había querido tenerlos.

Ahora estoy con mi tercer libro de Sant Jordi, El efecto Actitud, de Victor Küppers. Un regalo de Montse, que me gustó muchísimo y que llegó en un buen momento. Me gustaría regalarle este libro a mucha gente pero sobre todo a una persona, la razón por la que estamos en Francia y la razón por la que estoy escribiendo este post a la espera de recibir noticias.

Para la gente a la que le gusta leer, Sant Jordi es una buenísima excusa para salir y comprar libros, pero también por los que recibes. Yo todavía espero dos más con mucha ilusión, el de InfoJobs, que es ya un clásico de cada año, y el de Joaquim, que siempre acierta!.

En los Alpes la vida empieza temprano y acaba tarde. Sería lo más poder vivir aquí y tener tiempo para escribir así cada día.

Este es mi segundo post de Sant Jordi en Con2abuelas, hace más o menos un año empezaba el invento y aquí seguimos.

Gracias por llegar hasta el final de este post tan largo.

From Alpes,

The white flower

—-,—‘–(@

Tamara Drewe by Posy Simmonds

Leer cómics es tan fácil que pareciera que da igual como sea el cómic te lo vas a leer, y es verdad. Ahora bien, hay algunos momentos mágicos en los que cae en tus manos algo que desde que lo ves dices, wow, menudo tesorito.

He visto que está basado en una novela y que también han hecho una comedia romántica, no sé cuanto de tonta. Me da igual de dónde venga y cuanto se haya replicado. A mí me ha encantado. Una historia sobre escritores, la gente que vive en el campo, los pueblos de Inglaterra y las relaciones humanas.

Mi novio Julien es mi proveedor de cómics. Él se encarga de ir a la biblioteca y de traer cómics así que es él quien elige y para mí son siempre una sopresa.

En este sentido, si vivís en vivís en Barcelona y os gustan los cómics os recomiendo visitar la biblioteca de Sant Antoni, donde tenéis cómics para una buena temporada.

Este lo cogí allí. Tengo que decir que además, lo leí en un viaje en Ave Barcelona Madrid, tal vez por eso me gustó todavía más.

Si os animáis, qué lo disfrutéis!

‘Barcelona Low Cost’ de Martín Tognola y Aníbal Mendoza

Un cómic sobre gente joven, nosotros, los que nos vinimos aquí a Barcelona porque nos gustaba el rollito… ¿y una vez aquí, qué?: comparte piso, búscate la vida, espábilate, enámorate y sobre todo, disfrútalo todo, lo bueno y lo malo, porque en su infinita, total y absoluta sencillez, es perfecto.

Sant Jordi y “Yo” (de Juanjo Sáez)

Pero  cómo me gusta el día de Sant Jordi!, y cómo no me va a gustar con las calles llenas de rosas y de libros. Cruzando plaza Cataluña Julien me explicaba la historia del porqué de este día… después de haber visto quién firmaba y donde, subimos andando desde el Raval hasta Paseo de Gracia, había visto que Juanjo Saéz estaría por allí a las 19:00h y hacia allá me fui a comprarme el libro y a ver cómo era este chaval, de todas formas, lo habría comprado igual.

En La Casa del libro había una cola espectacular pero ni uno de los que estaban tenían su ‘cómic’. Efectivamente, él estaba ahí, tan tranquilo, en medio de la vorágine de adolescentes esperando que les firmase no sé quien. Me habría gustado decirle que lo que hacía no era para todos y que a mi me gustaba así, pero no se lo dije, aunque me fui de allí feliz, con mi “Yo” y un dibujito personalizado. Un chaval normal, muy majo. Juanjo Sáez, si algún día me lees, lo que haces no es para todo el mundo, y mejor así.

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Total, que este Sant Jordi, quedó marcado por tres grandes acontecimientos. Uno, porque por fin he conocido a Juanjo Sáez, después de haberme leído todo lo que ha hecho hasta ahora. Dos, porque por primera vez  en el trabajo nos han regalado un libro que me voy a leer –Gratis, es el nombre del libro-, un libro que incluso la gente del equipo técnico se está leyendo, algo a recalcar, y, tercero, y no por eso menos importante sino más bien todo lo contrario, porque alguien me ha regalado las rosas más bonitas que me hayan regalado nunca.

Ah! Bueno, en verdad debería haber habido un cuarto, porque, sin lugar a dudas, en el ayuntamiento de Barcelona ahora mismo me deben de estar buscando para darme un premio, o algo,  por haber sido la persona que más rosas virtuales ha mandado en ese día desde la página que habían habilitado a tal efecto.  Y aquí dejamos esto, hasta el próximo año si todavía sigo adelante con el tema blog.